13/11/07

Accion y reaccion

Lo mas extraño fue cuando le di la espalda sabiendo que no iba a voltear, que no iba a regalarle esa mirada desde lejos. En ese momento pensé que después de todo yo no era tan feliz, que esta era otra relación que no me llenaba del todo. Ese tipo de cosas siempre son como piedras en la cabeza, de las que uno no puede salvarse así quiera.

No puedo ocultar que mientras el hablaba sin parar, yo pensaba en la razón por la que, a pesar de lo desastroza que fue esa otra relación, se sentía mucho mas verdadera, mas tangible. Tampoco puedo negar que en un momento pensé en volver atrás.


- Bueno ya, hoy estoy un poco falta de sensatez, entonces necesito que me digan que no

- ¿Que no a que?

- Simplemente que no.

- No

- No

.

.

.

- Si

- ¿Por que si?

- Por que le he dicho que no todo el día


Me pregunto a mi misma por que no voltear es una decisión tan inamovible, una regla de oro, algo en lo que no pienso ceder. Me pregunto en que punto de mi vida estaré en este momento para actuar de la manera en la que lo hago: esa actitud poco interesada, poco dada a ruegos e insistencias ¿Será que definitivamente soy incapaz de darme a la otra persona?
¡Quiero ser alérgica al sentimiento, a la sola idea de sentir! Suena absurdo, es como decir “Voy a dejar de comer por que no quiero sentir nunca más esta hambre abrumadora”.


- No me quiero enamorar ¡Voy a ser una femme fatale hasta el día en que me muera! No quiero querer, no quiero dejar un ojo, un brazo, una pierna en cada relación. No quiero mutilarme por amor, por eso es que no me quedo, no es por más.

- Uno no controla eso…

- ¡Claro que si!

- Bueno, entonces si.


Finalmente si es incontrolable, es total y completamente incontrolable. Imposible controlar el vértigo que produce el acostarse junto al otro, y caer en cuenta de repente que su olor, su respiración son cosas tan ajenas, tan desesperadamente ajenas a uno, pero que aun así es total y completamente hermoso. Es decir, que toda esa mierda que uno es, todo ese hueco negro en la mitad del pecho, ese dolor que solía dar al caminar y al hablar solo, se va llenando poco a poco, se va calmando poco a poco con todo lo que emana de ese pedazo de carne que se mueve y se queja entre dormido justo a nuestro lado. Y aun así…


- ¿Que te pasa?, ¿No puedes dormir?

- Hmmm, No. He estado pensando que quiero alejarme…

- Si, suena bien: Pasar unos días en otro lado, tal vez en la playa, dormir en una hamaca, tomar sol, alejarse del maldito pc.

- No, no. Alejarme de todo: de los amigos, de esta casa, de mi misma, sobretodo de mi misma. (De ti, realmente de ti)


Ahora, estando lejos, me doy cuenta de que tal vez todo fue un acto reflejo. Ahora, en retrospectiva, entiendo como ninguno de los dos fue culpable, y también que ambos fuimos tan culpables como pudimos llegar a serlo.

Hoy cuando nos despedimos en la calle, nada malo pasó entre nosotros, todo fue tranquilo, y luego ¡TAS! La pedrada. Las peores revelaciones son en definitiva las que nacen de uno mismo, las que no se pueden negar por mas veces que uno se diga que lo que esta sucediendo realmente no esta sucediendo, y que lo que uno teme que pase no va a pasar.

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