20/1/13

Felicidad: esa palabra,
Una casa de luces encendidas en la que jamás nos detendremos;
Que está allí, en medio de una noche de carretera oscura, como una pequeñísima esperanza que nos anima a pisar el acelerador a fondo. Ese paisaje que desde donde estoy pareciese interminable,
Un paraje olvidado que cuelga ad infinitum de una puntilla oxidada.
La felicidad,
Y de boca para afuera siento como me abruma el peso de su existencia,
Como me atrae nauseabundamente su carácter efímero, residente en cosas tan vagas como el calor del sol o las partículas de polvo que vuelan hacia él.
La felicidad,
Y me lo repito esperando que se materialice en mi vida por un tiempo mayor a cinco segundos.
 Cuatro, tres, dos, uno.
 Nada.

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